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Discurso de la presidenta del Grupo Banco Europeo de Inversiones (Grupo BEI), Nadia Calviño, durante la presentación de los resultados anuales de 2025 en la conferencia de prensa celebrada en Bruselas el 29 de enero de 2026.

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Buenos días y muchas gracias a todos por estar aquí.

Sé que hoy es un día muy ajetreado en Bruselas, con la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea justo al lado. También se reúne hoy el Colegio de Comisarios, y más tarde se celebra un acto de alto nivel bajo los auspicios de la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera.

En esas reuniones y eventos se van a abordar temas y a adoptar decisiones importantes sobre la situación de Ucrania, Oriente Próximo, el mercado único de la Unión Europea, la competitividad económica y la transición verde. Así que, entre esos actos, la presentación de nuestro informe de actividad resulta especialmente oportuna para ilustrar cómo el Grupo Banco Europeo de Inversiones (Grupo BEI) contribuye a consolidar a Europa como potencia, justo cuando la reconfiguración del orden mundial entra en una nueva fase.

Existe un amplio consenso entre las distintas instituciones, los Estados miembros y los informes de expertos sobre lo que Europa debe hacer, sobre lo que debemos hacer juntos:

  • avanzar en la integración, desde las redes energéticas hasta los mercados de capitales;
  • realizar inversiones a gran escala, especialmente en los ámbitos de las nuevas tecnologías, las infraestructuras críticas y la defensa;
  • apostar por la simplificación, para lograr que la UE sea más eficiente y más ágil;
  • e impulsar alianzas globales sólidas en las que todas las partes ganan.

Se está trabajando cada vez más en todas estas áreas, la atención está ahí concentrada, y el Grupo BEI está desempeñando su papel como brazo financiero de la UE y también como una de las mayores instituciones financieras multilaterales de desarrollo del mundo.

En 2025 cerramos un año histórico para el Grupo BEI, con una cifra récord de nueva financiación de 100 000 millones de euros, un volumen muy elevado que se mantendrá en 2026. Invertimos un importe sin precedentes en ámbitos clave como redes energéticas, agua, vivienda e innovación tecnológica, fortaleciendo así el liderazgo económico de Europa, su autonomía estratégica y su seguridad. Adoptamos un cambio radical en el ámbito de la seguridad y la defensa: no solo cuadriplicamos los volúmenes de financiación, sino que ampliamos además el alcance de proyectos emblemáticos que impulsan las capacidades de Europa.

Antes de entrar en cifras concretas, me gustaría agradecer a nuestros accionistas, los 27 Estados miembros, los 27 Gobiernos de la Unión Europea, su confianza y apoyo. Veintisiete países, una sola visión, como demuestra la aprobación unánime de la Hoja de Ruta Estratégica del Grupo BEI. La Hoja de Ruta del Banco del Clima y la orientación estratégica para EIB Global también se adoptaron por unanimidad en 2025. Gracias a los 27 Estados miembros, contamos con una brújula clara que nos permitió fijar nuestras prioridades estratégicas. En 2025, también apoyaron de forma unánime aumentar la capacidad financiera del Grupo BEI, allanando el camino para unos mayores volúmenes de inversión en el futuro.

Todo ello demuestra que la unidad hace la fuerza y que el Grupo BEI —con una calificación AAA, un balance de 600 000 millones de euros, una sólida rentabilidad y una robusta posición de capital— es uno de los pilares en los que reposa el proyecto europeo. Como bien saben, somos paneuropeos por definición y tenemos proyectos y estamos presentes en cada rincón de nuestra Unión y en 160 países de todo el mundo. Contamos con una cartera diversificada que permite inversiones a gran escala, proyectos innovadores de alto riesgo, financiación para pymes y la movilización de capital privado.

En definitiva, el Grupo BEI es un motor clave para construir una Europa más fuerte en un mundo más seguro. Me gustaría aprovechar la ocasión para agradecer a nuestro equipo directivo, a los vicepresidentes que están aquí, a mis compañeros del Comité de Dirección, a los directores generales y demás altos cargos de la organización y a todo el personal del Grupo BEI por todo su esfuerzo en 2025 para lograr estos resultados. Por supuesto, los resultados financieros siguen pendientes de la aprobación de las cuentas, así que no abordaré todos los elementos financieros de los resultados de 2025. Permítanme, no obstante, mencionar algunos puntos destacados y, después, atenderé con mucho gusto sus preguntas.

Casi el 60 % del volumen total de financiación del Grupo BEI se destinó a proyectos verdes. Y esto no solo es lo correcto para nuestro planeta, es también lo más inteligente para impulsar el crecimiento y la competitividad, porque se trata de llevar energía limpia y más barata a empresas y hogares y reducir la dependencia de Europa de los productores de combustibles fósiles.

Igualmente importante, nuestra financiación respalda industrias y tecnologías en las que Europa es líder mundial.

Puede que la retórica política cambie, pero los argumentos económicos son claros. La revolución energética está en pleno apogeo. Y Europa puede aprovechar su ventaja competitiva como superpotencia manufacturera para mantener el liderazgo tecnológico en las áreas del futuro.

El Grupo BEI aportó un récord de 33 000 millones de euros para financiar la seguridad energética de Europa, lo que permitió respaldar 108 000 millones de euros en inversiones. Esto equivale a más de una cuarta parte de la inversión total en la UE el año pasado.

  • Aquí se incluyen, por ejemplo, los proyectos de redes eléctricas y sistemas de almacenamiento, que recibieron una cifra sin precedentes de 11 600 millones de euros, un volumen que supuso casi la mitad de la inversión total en la UE el año pasado. Cabe mencionar proyectos emblemáticos como la interconexión eléctrica por el Golfo de Vizcaya entre la península ibérica y Francia. En total —mi equipo me ha facilitado esta información, que resulta bastante impresionante— se prevé que los proyectos firmados apoyen la construcción de unos 56 000 km de cables. Una distancia superior a la longitud de la circunferencia de la Tierra. Desde Italia, en el sur, hasta el mar del Norte, y por toda la UE, desde Eslovaquia hasta Portugal.
  • Un segundo ámbito clave es el despliegue de las energías renovables. La financiación del Grupo BEI ha respaldado una quinta parte de la nueva capacidad solar instalada en Europa, uno de cada tres nuevos proyectos de energía eólica terrestre, así como la gran mayoría de los proyectos de energía eólica marina en 2025. Solo en Polonia, se espera que los proyectos eólicos firmados recientemente suministren electricidad suficiente para abastecer el equivalente a 5,6 millones de hogares. O dicho de otro modo, un tercio del país. Las renovables también están reforzando la independencia energética de Letonia. Creo que no es necesario dar más ejemplos para entender la relevancia de estas inversiones.
  • Lo que sí es importante es tener presente, como nuestro análisis muestra, que Europa ahorra dinero cada vez que se instala un aerogenerador o un panel solar. Esto es más barato que operar las centrales de combustibles fósiles existentes. Hasta un 40 % más barato.
  • En tercer lugar, nos centramos en la eficiencia energética. Vamos camino de apoyar a más de 350 000 pequeñas y medianas empresas para que reduzcan sus facturas energéticas, gracias a una iniciativa emblemática que lanzamos el año pasado con la Comisión Europea.
  • Un cuarto ámbito clave es la descarbonización de las industrias pesadas, el desarrollo de nuevas tecnologías y combustibles con cero emisiones netas, como el mayor proyecto de producción de litio de Europa, los combustibles sintéticos en Alemania o la energía nuclear en Finlandia.
  • En último lugar, nos centramos en el transporte limpio, como el ferrocarril y el transporte urbano en Estonia o infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos en toda la UE, desde Irlanda hasta Chipre.

Además de la seguridad energética, las inversiones verdes también refuerzan la resiliencia frente al cambio climático y su impacto en las ciudades, la agricultura y las infraestructuras.

Nada resulta más evidente que caso del agua.

De hecho, el Grupo BEI se cuenta entre los mayores proveedores de financiación del mundo para proyectos hídricos, desde el agua corriente en nuestros hogares hasta el tratamiento de aguas residuales y los sistemas de riego en agricultura.

El año pasado aportamos más de 5 000 millones de euros de financiación para proyectos hídricos, que mejoraron los servicios de saneamiento y el suministro de agua potable para 32 millones de personas tanto dentro como fuera de la UE.

Por ejemplo, nuestra financiación permitió llevar a cabo mejoras decisivas en las infraestructuras hídricas de Malta y Atenas, la capital más calurosa de Europa; en ciudades ucranianas afectadas por bombardeos, y también en Karachi (Pakistán) y en Amán (Jordania).

De este modo, el Grupo BEI fortalece nuestras sociedades y refuerza las alianzas de Europa. Se trata, además, de una buena inversión, porque cada euro invertido en adaptación y preparación puede ahorrar entre cinco y siete euros en reparaciones de daños y pérdidas debidas al impacto del cambio climático, como por desgracia sufrimos cada año aquí en Europa.

Al margen de las tecnologías limpias, la Unión Europea es uno de los centros de excelencia mundiales en tecnologías cuánticas y computación de alto rendimiento; es una potencia en robótica industrial y fabricación avanzada en tecnologías aeroespaciales, biotecnología, tecnologías de la salud y dispositivos médicos, y en productos farmacéuticos avanzados.

Nuestras universidades y centros de investigación no tienen parangón, y contamos con un dinámico ecosistema de empresas emergentes y pioneros tecnológicos que están sentando las bases de la economía del mañana.

Ahora bien, Europa es también la incubadora del mundo, porque cuando esas empresas necesitan crecer, suelen irse a otros lugares, al otro lado del Atlántico, en busca de financiación a gran escala y también de un gran mercado interior, donde no encuentran barreras para alcanzar y aprovechar las economías de escala.

Por eso, en 2025 pusimos en marcha TechEU, el mayor programa de financiación del Grupo BEI destinado a acelerar la innovación tecnológica en Europa que tiene como objetivo movilizar 250 000 millones de euros en inversiones de aquí a 2027, concretamente en inteligencia artificial, computación cuántica, tecnologías digitales, salud y biotecnología, tecnologías limpias, seguridad y defensa, capacidades y talento, infraestructuras digitales y materias primas fundamentales.

TechEU tiene un enfoque paneuropeo y se centra en proyectos que desarrollan capacidades críticas para la autonomía estratégica de Europa en toda la cadena de valor de las tecnologías que definirán el mundo del mañana. Desde las materias primas fundamentales, que ya he mencionado, como el refinado de cobre en Bulgaria, hasta la innovación de alto riesgo en Suecia, Luxemburgo, Francia, España o los Países Bajos.

Hemos lanzado cuatro programas específicos para tecnologías limpias, vivienda, tecnología espacial y biotecnología.

Y más allá de los grandes préstamos a largo plazo —que, obviamente, son la especialidad del BEI y nos hacen probablemente únicos, dada nuestra impronta europea y nuestra capacidad de movilizar grandes importes—, la expansión de tecnologías innovadoras requiere sobre todo capital riesgo y venture debt.

La cuota del Grupo BEI en la financiación venture debt de la UE rondó el 30 % en 2025.

El año pasado, la filial de capital riesgo del Grupo BEI, el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), aportó cerca de 16 000 millones de euros en garantías y financiación mediante capital para pequeñas empresas y empresas emergentes de toda Europa. Casi una cuarta parte del capital riesgo captado por los fondos europeos el año pasado procede del Fondo Europeo de Inversiones (FEI), que, al actuar como inversor ancla, marca la diferencia en los mercados de capitales europeos.

El Grupo BEI ha aprovechado su posición como el mayor proveedor de capital riesgo de Europa, a través de su exitosa iniciativa European Tech Champions, para liderar la creación —prácticamente desde cero— de un ecosistema de megafondos europeos (de más de 1 000 millones de euros de capital) para empresas europeas en expansión en menos de tres años. Esto ya ha facilitado la creación de 12 megafondos de capital riesgo en Europa y la expansión de 35 empresas emergentes, de las cuales nueve son unicornios. Actualmente estamos trabajando en la ampliación de la exitosa iniciativa European Tech Champions para que alcance cotas más altas y contribuya de manera decisiva a cerrar la brecha de financiación con Estados Unidos, en pro de una Unión de Ahorros e Inversiones más sólida.

Ahora bien, el crecimiento y la prosperidad solo son posibles en un entorno de paz y seguridad para nuestros ciudadanos, para nuestras empresas.

Como he mencionado antes, en 2025, el Grupo BEI adoptó un cambio radical en el ámbito de la seguridad y la defensa. Superamos con creces nuestros objetivos: cuadruplicamos los volúmenes de inversión hasta máximos históricos y alcanzamos el objetivo de destinar el 5 % de la financiación total dentro de la UE a proyectos de seguridad y defensa. También ampliamos el alcance de las actividades que pueden optar a financiación, para incluir inversiones puramente militares. De hecho, contamos con una sólida cartera de proyectos para 2026 en cinco ámbitos.

  • En primer lugar, las grandes infraestructuras críticas, que incluyen, entre otros, la movilidad militar e instalaciones como la emblemática base militar en Lituania, muy cerca de la frontera con Bielorrusia, o la ampliación de un puerto danés para acomodar buques militares.
  • En segundo lugar, el desarrollo de las capacidades industriales europeas, en colaboración con empresas de referencia de la industria europea de defensa, como Thales o el fabricante de drones Quantum Systems. La investigación y el desarrollo constituye el tercer ámbito dentro de nuestra cartera de proyectos,
  • más concretamente, la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías de seguridad y defensa. Hace apenas un par de semanas firmamos otro acuerdo con una empresa neerlandesa innovadora que desarrolla una tecnología pionera de sensores de fibra óptica para proteger los fondos marinos y los activos submarinos de Europa, como las redes de alta tensión. La importancia de estos avances es más que evidente.
  • En cuarto lugar, apoyamos a las pequeñas y medianas empresas de la cadena de suministro de los grandes contratistas europeos de defensa en colaboración con bancos comerciales. En este sentido, ya hemos firmado acuerdos con Deutsche Bank, Banque Populaire y Caisse d’Epargne, y Piraeus Bank. Hoy puedo anunciar que hemos firmado otra operación con Santander, en España, para apoyar a las empresas europeas que operan en seguridad y defensa, tecnologías limpias e infraestructuras digitales.
  • Por último, el Fondo Europeo de Inversiones actúa como inversor ancla para reforzar el ecosistema de capital riesgo dedicado a las inversiones en la industria europea de seguridad y defensa.

Evidentemente, estas inversiones en defensa también pueden tener un efecto multiplicador en otros sectores económicos y en la economía en su conjunto. Se trata de algo muy importante, aunque la seguridad europea va más allá de la defensa de nuestras fronteras.

La batalla por el futuro de Europa es, en esencia, una batalla por nuestros valores. Por lo que nos define como europeos, como las infraestructuras sociales que sustentan nuestro modo de vida: desde viviendas dignas hasta una atención sanitaria y una educación de alta calidad. Una batalla por lo que nos hace sentirnos orgullosos: la igualdad de oportunidades, la cohesión social, los mejores productos agrícolas y la mejor gastronomía del mundo —por cierto, también estamos invirtiendo en productos alimentarios innovadores en varios países de Europa—.

La financiación para innovación en viviendas, rehabilitación y nuevas construcciones se incrementó un 50 % hasta una cifra récord de 5 000 millones de euros en 2025. Y este año, aspiramos a aumentar aún más la financiación, con el objetivo de ofrecer alrededor de un millón de viviendas en toda Europa de aquí a 2030. Esto es muy importante para los ciudadanos europeos.

La semana pasada, anunciamos un histórico préstamo de 1 700 millones de euros para impulsar la oferta de vivienda social en Flandes, aquí en Bélgica. Y esto se suma a las inversiones en vivienda asequible en la República Checa, Portugal, Irlanda y Austria, por citar solo unos cuantos ejemplos.

Además, casi la mitad de la financiación del Grupo BEI dentro de la UE se destinó a proyectos en regiones de cohesión, donde la renta per cápita es más baja, contribuyendo así a un crecimiento equitativo y a la convergencia de los niveles de vida y, por extensión, a democracias más sólidas. Esto incluye mejores servicios ferroviarios en Hungría, la modernización de autopistas en Eslovenia, un mejor acceso a la financiación para las pymes en Croacia y apoyo a las empresas agrícolas en las regiones de cohesión del sur de Italia.

Las comunidades rurales se contaron entre las principales beneficiarias del aumento de la financiación del Grupo BEI para la agricultura y la bioeconomía, que también superó los objetivos fijados para 2025, con un volumen total cercano a los 8 000 millones de euros. Nos centramos especialmente en apoyar a los jóvenes agricultores mediante operaciones intermediadas específicas en países como Rumanía, Italia y Francia.

Por último, en torno al 10 % de nuestra financiación se destinó a operaciones fuera de la UE, con el fin de apoyar el desarrollo humano y la prosperidad compartida, y también para reforzar la voz de Europa, ampliar nuestras alianzas, diversificar las cadenas de suministro y abrir nuevos mercados para las empresas europeas.

El Grupo BEI cumplió su objetivo de movilizar 100 000 millones de euros a través de la iniciativa Global Gateway dos años antes de lo previsto, con inversiones en proyectos emblemáticos que abarcan desde la energía limpia en Centroamérica hasta líneas de metro en Asia, pasando por la vacunación contra el cáncer de cuello uterino en África. Los recientes acuerdos comerciales con el Mercosur y la India ponen de relieve por qué este tipo de inversiones son componentes esenciales de la política exterior de Europa. También mantenemos alianzas muy sólidas con la Organización Mundial de la Salud, Gavi (la Alianza para las Vacunas), organismos de la ONU, otros bancos multilaterales de desarrollo y fundaciones filantrópicas privadas que realmente nos permiten marcar la diferencia y tener un impacto sobre el terreno.

Fuera de la UE, nuestra principal prioridad es apoyar a Ucrania. Uno de nuestros proyectos más recientes consiste en financiar la adaptación del sistema ferroviario de Ucrania al ancho de vía europeo. Como bien saben, esto también marca un hito en el acercamiento del país a la Unión Europea. El Grupo BEI es el principal socio inversor del Gobierno de Ucrania y sus municipios. Cada dos semanas inauguramos o firmamos un nuevo proyecto.

La financiación total para el país desde el inicio de la guerra supera actualmente los 4 000 millones de euros, lo que marcó un récord histórico el año pasado. Los proyectos abarcan desde redes energéticas, reaprovisionamiento de las reservas de gas, calefacción, escuelas, ferrocarriles, hospitales, agua limpia y viviendas, así como apoyo al sector privado a través de bancos locales y respaldo a las pymes europeas que exportan a Ucrania mediante la red de agencias de crédito a la exportación.

Ahora que las temperaturas en Ucrania están descendiendo hasta los −20 °C, me enorgullece anunciar que hoy hemos aumentado el apoyo a Naftogaz, con un complemento adicional de 50 millones de euros para el préstamo de 300 millones de euros —junto con la subvención de 127 millones de euros procedente de Noruega— para reaprovisionar las reservas de gas dañadas por los ataques rusos y dotar de calefacción a los ciudadanos ucranianos.

Deseo concluir reiterando mi más profundo agradecimiento, de todo corazón, a los accionistas del Grupo BEI, a los miembros de nuestro Consejo de Administración, a nuestro equipo directivo, pero sobre todo al personal del BEI y del FEI. ¡Un aplauso para todos ellos!

Cada proyecto que financiamos convierte la idea de Europa en una realidad tangible, con un impacto que nuestros ciudadanos perciben y que genera confianza en nuestros socios. Todos estos proyectos muestran que la Unión Europea es y seguirá siendo una firme defensora de la prosperidad compartida, la seguridad y los valores democráticos en este orden mundial cambiante.

En un mundo de muros, construimos puentes, y creemos que esta es la batalla que debemos librar.

Como pueden ver, el Grupo BEI va a darlo todo en esta batalla.