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Guisantes suecos cultivados por agricultores de Lantmännen. LANTMANNEN

Suecia cuenta con las condiciones perfectas para cultivar guisantes amarillos y habas: temperaturas frescas y abundante luz solar. Las habas y los guisantes pueden ser pequeños, pero su potencial es enorme: son ricos en proteínas, respetuosos con el medio ambiente y requieren pocos recursos para su cultivo.

Lidköping, una localidad del sur de Suecia cerca del lago Vänern, apuesta por todo lo alto por estas legumbres. La ciudad albergará pronto una de las plantas de producción de proteína de guisante más avanzadas de Europa.

«Esta planta es el resultado de años de planificación, desarrollo e innovación», afirma Magnus Fransson, responsable de proyectos técnicos del centro de producción de guisantes. «No es solo una nueva fábrica; para Suecia y Europa en general, se abre un nuevo capítulo en la producción sostenible de alimentos».

La planta, pionera en el país, estará gestionada por la empresa de transformación de cereales y leguminosas Lantmännen Biorefineries, dirigida por Lantmännen, una cooperativa agrícola que agrupa a 17 000 agricultores suecos.

La planta transformará los guisantes y las habas de origen sueco en aislados proteicos destinados a la producción de alimentos a base de plantas y suplementos deportivos, como barritas y bebidas. Para financiar la construcción de la planta, que debería entrar en funcionamiento el próximo año, Lantmännen obtuvo un préstamo de 50 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en abril de 2025.

Mejorar el sabor de las plantas

La innovación alimentaria avanza rápidamente en Europa. Las empresas jóvenes están explorando nuevas maneras de aprovechar las proteínas de origen vegetal para ofrecer más opciones a los consumidores. Mientras Lantmännen se dedica a producir ingredientes proteicos de alta calidad, una empresa alimentaria española, Heura, está reinventando los alimentos de origen vegetal para llevar más sabor y variedad a las mesas de las familias europeas.

Heura, conocida por sus alternativas cárnicas —hamburguesas, salchichas y embutidos—, transforma las proteínas vegetales, como la soja, en alimentos nutritivos con menos grasas saturadas y colesterol que los productos tradicionales.

«Lo que distingue a Heura es su innovación», señala Alberto Casorati, responsable de préstamos del BEI que trabaja en el proyecto. «Mediante el análisis y la mejora de la microestructura alimentaria, su tecnología logra replicar la textura y el sabor de los productos tradicionales gracias a la proteína de la soja, sin sacrificar la calidad nutricional».

En mayo de 2025, el Banco Europeo de Inversiones concedió un préstamo de 20 millones de euros a Heura para que ampliara su oferta incorporando nuevas categorías como quesos, aperitivos, salsas y pastas de origen vegetal. Heura tiene previsto aplicar su tecnología en nuevos segmentos de mercado forjando alianzas con otras empresas. Esta expansión responderá a la creciente demanda de alimentos vegetales menos procesados, bajos en grasa y con buen sabor.

«En un sector alimentario de origen vegetal tan dinámico como el actual, Heura sigue avanzando e innovando», afirma Carmine Marzano, especialista sénior en bioeconomía del Banco Europeo de Inversiones. «Ese es su atractivo comercial».

Los productos de Heura presentan listas de ingredientes breves, con componentes saludables y familiares, como el aceite de oliva virgen extra y las especias mediterráneas.

«Nuestro objetivo es crear algo duradero: un sistema alimentario adaptado a la economía del futuro», afirma Bernat Añaños Martínez, cofundador de Heura.



Marc Coloma, consejero delegado y cofundador de Heura Foods.
Heura

Otra manera de comer

Lantmännen y Heura forman parte de una tendencia que busca transformar la producción y el consumo de proteínas en Europa, con un enfoque más respetuoso por el medio ambiente. Lantmännen utiliza tecnologías innovadoras que reducen el consumo de agua, fertilizantes y otros recursos:

  • En la nueva planta, los guisantes se someterán a una molienda especial que preserva la estructura proteica y evita deterioros.
  • Mediante técnicas avanzadas de separación, la proteína se aislará de otros componentes del guisante, como el almidón y la fibra.
  • El secado se realizará en la planta a través de un proceso optimizado para reducir el consumo de energía.

Más valor para los agricultores

LANTMANNEN

Lantmännen interviene en todas las fases de la producción de guisantes, desde la mejora vegetal y el cultivo hasta la transformación y la venta a los clientes finales. Los guisantes utilizados en la planta se cultivan localmente, lo que beneficia a los agricultores suecos socios de la cooperativa. La planta aumentará la demanda de sus cultivos, lo que se traducirá en mejores precios y estimulará la producción. Esto supondrá un uso más eficiente de la tierra y una retribución más equitativa para los agricultores.

«La verdadera innovación de Lantmännen reside en aportar más valor a los agricultores, manteniendo la conexión entre productores y consumidores», afirma Diogo Machado Mendes, ingeniero del Banco Europeo de Inversiones que trabajó en el proyecto.

Lantmännen promueve un enfoque agrícola más respetuoso con el clima. El proyecto reducirá la necesidad de fertilizantes químicos, ya que los guisantes y las habas captan el nitrógeno del aire de forma natural y lo almacenan en el suelo a través de sus raíces, enriqueciendo así la tierra. De este modo se evita el uso de fertilizantes nitrogenados, que perjudican el medio ambiente y cuya producción requiere gran cantidad de energía.

«Lantmännen conjuga sofisticación y simplificación: desde la agricultura de precisión moderna hasta las prácticas centenarias de rotación de cultivos», señala Maris Miglans, responsable de préstamos del BEI que ha participado en el proyecto. «La circularidad es clave en su proceso: aprovechan el 100 % de los guisantes transformados. No se desperdicia nada».

Lantmännen reutiliza el almidón y las fibras de guisante, así como la cáscara de guisante y otros residuos producidos durante el proceso de separación de proteínas. El dióxido de carbono generado al usar el almidón será capturado y vendido a una compañía que usa CO2 para carbonatar bebidas.

La fábrica operará con electricidad renovable suministrada por el ayuntamiento local. El calor excedente regresará a la misma central de electricidad y calefacción urbana, y el agua empleada durante la producción se someterá a procesos de depuración y reciclaje.

«Al transformar cultivos locales en ingredientes de alto valor, acortamos las cadenas de suministro y creamos nuevas oportunidades económicas para el sector agrícola», afirma Magnus.

Lantmännen también está desarrollando variedades de guisante más resistentes al cambio climático y la sequía, manteniendo altos los niveles de rendimiento y contenido proteico.