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GreenLight Biosciences aprovecha la tecnología de ARN para proteger las plantas de las plagas y las enfermedades que asolan la agricultura.

Por qué es importante

Las nuevas tecnologías de ARN y los biocontroles representan una solución alternativa para reducir la dependencia de los pesticidas sintéticos, protegiendo así los medios de subsistencia de los agricultores y respondiendo a la preocupación pública sobre las sustancias químicas en el suelo.

Un número que vale mil palabras

El mercado mundial de soluciones agrícolas que utilizan la tecnología de ARN de interferencia (ARNi) rondaba los 1 200 millones de dólares en 2024, y se prevé que su tamaño se multiplique por más de cuatro en los próximos diez años, sustituyendo segmentos del mercado mundial de productos químicos para la agricultura valorado en 65 000 de millones de dólares.

Moléculas naturales para abordar problemas mundiales

De niña en Barcelona, Marta Ortega-Valle soñaba con ser ganadera y guiar el rebaño de ovejas de sus abuelos en Soria, en las tierras fértiles de la cuenca del Duero, con vinos tan prestigiosos como los de Rioja.

«Pasaba allí el verano y soñaba con formar parte de esa vida», afirma. Cuando Ortega-Valle se marchó a la universidad, ya sabía que quería ser ingeniera. «Quería inventar cosas que cambiaran el mundo para mejor».

Tras completar sus estudios de ingeniería y gestión de empresas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), comenzó a trabajar en una empresa de capital riesgo en Boston, donde conoció a los futuros cofundadores de GreenLight Biosciences. Juntos fundaron una empresa basada en la convicción de que las moléculas naturales podían utilizarse para abordar problemas mundiales que normalmente se solucionaban con sustancias químicas sintéticas, como proteger a las personas y a la agricultura de plagas y enfermedades. Finalmente se concentraron en un proceso biológico natural que las células utilizan para controlar la síntesis de proteínas en todos los seres vivos.

El proceso se denomina «interferencia de ARN» (ARNi). Cuando se aplica a las plantas, el ARN puede impedir que insectos y patógenos como los hongos produzcan las proteínas que necesitan para sobrevivir, eliminando así esas amenazas sin tener que recurrir a pesticidas tóxicos.

Cómo funciona el proceso

  • Las moléculas de ARN bicatenario se introducen en una plaga o una enfermedad mediante la pulverización sobre las hojas o el tratamiento de las semillas.
  • Esas moléculas de ARN desencadenan la degradación del ARN mensajero en la plaga, el hongo o el patógeno, lo que impide la síntesis de proteínas esenciales para la supervivencia del organismo.
  • Las moléculas que no absorbe la plaga se degradan rápidamente, minimizando así el daño a otros organismos y al medio ambiente.

Hasta ahora, GreenLight ha lanzado tres productos:

  • Calantha, que protege frente al escarabajo de la patata.
  • Norroa, que protege a las abejas de los ácaros varroa.
  • Fortivance, un coadyuvante que maximiza el rendimiento de los insecticidas frente a plagas como las orugas.
«Nuestra intención era aprovechar todo el conocimiento y los avances logrados en el ámbito de la biotecnología y ponerlos al servicio de los agricultores».
Marta Ortega-Valle

Directora de estrategia y sostenibilidad, GreenLight Biosciences

Investigación alimentaria «de la granja a la mesa» en el valle del Guadalquivir

El nuevo centro de investigación mundial de GreenLight Biosciences se encuentra a las afueras de Sevilla, en el valle del río Guadalquivir, donde el clima templado permite una larga temporada de cultivo. Muchas empresas mundiales que desarrollan productos de protección de cultivos han decidido implantar sus centros de investigación en esa misma zona. El de Sevilla es el principal centro de investigación de GreenLight fuera de Estados Unidos. La empresa también opera en Brasil.

Los productos de la empresa no podrían llegar en un mejor momento para Europa. En el marco de su estrategia De la Granja a la Mesa, la Unión Europea se propone reducir el uso de pesticidas químicos en un 50 % de aquí a 2030.

La financiación pública puede apoyar la fabricación a gran escala de las soluciones de ARNi, lo que permitiría reducir su precio hasta un nivel competitivo con respecto a las sustancias químicas sintéticas. De este modo, se colmaría el vacío existente en el mercado en materia de protección sostenible de los cultivos.

El Banco Europeo de Inversiones está respaldando un centro de investigación español con una inversión venture debt de 35 millones de euros firmada en noviembre de 2025. La inversión salió adelante gracias a una garantía de InvestEU.

El nuevo centro de investigación español de GreenLight se ubica en un cortijo andaluz.
Greenlight Biosciences

Opinión experta

Sebastien Collot es ingeniero principal del Banco Europeo de Inversiones y participó en la financiación de GreenLight.

P: ¿Qué está cambiando en el sector agrícola europeo?
R: El sector está experimentando una transición estructural debido a una confluencia de factores: regulación más restrictiva en materia de protección fitosanitaria química, presión climática e incertidumbre a nivel geopolítico. Los agricultores tienen que lidiar con mayores limitaciones, sin las herramientas suficientes. Por lo tanto, debemos intensificar la investigación y el desarrollo de soluciones alternativas que reduzcan los insumos químicos más peligrosos, aporten resiliencia climática, sean económicamente viables para los agricultores y garanticen una producción estable de alimentos.

Los biocontroles como alternativa a los pesticidas

La tecnología de GreenLight actúa directamente a nivel celular sobre proteínas de las plagas, hongos o patógenos concretos, interfiriendo eficazmente su viabilidad sin dañar a otras especies ni dejar residuos tóxicos. Este método permite a la empresa desarrollar productos de protección de cultivos altamente selectivos y respetuosos con el medio ambiente, que pueden pulverizarse sobre las plantas o utilizarse en el tratamiento de semillas.

«Cuando creamos un producto, nos guiamos por la vida misma», afirma Ortega-Valle. «Simplemente industrializamos el proceso para producir la solución a gran escala y de forma eficaz».

Según sus previsiones, GreenLight lanzará otros tres productos en los próximos dos años y contará con once productos en el mercado antes de 2032. Los tres productos que llegarán al mercado en 2026 y 2027 tendrán como objetivo:

  • el oídio, un hongo que afecta principalmente a las uvas;
  • la araña roja, un ácaro que resulta devastador para una amplia variedad de cultivos;
  • el tizón tardío, un hongo que infecta las patatas.

El producto Norroa de GreenLight se introdujo recientemente en Estados Unidos. A principios de 2025, un brote del ácaro varroa en Estados Unidos afectó aproximadamente a 1,7 millones de colmenas y causó daños por valor de 600 millones de dólares.

«Las alternativas químicas para tratar estos ácaros no son suficientes», explica Cyril Teixeira da Silva, responsable de préstamos del BEI que participó en la inversión en GreenLight Biosciences. «Estos ácaros provocan una enorme pérdida de colmenas en toda Europa y en Estados Unidos».

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) está evaluando actualmente el producto Norroa.

El ácaro Varroa destructor sobre una pupa de abeja reina.
©Kuttelvaserova Stuchelova/Shutterstock

El potencial y los retos de Europa

  • Reto: En Europa, los biocontroles se someten a unos procesos de aprobación prolongados. Para que una solución de biocontrol llegue al mercado, pueden pasar entre cinco y siete años, lo que contrasta con el proceso de uno o dos años en Estados Unidos y Brasil.
  • Solución: Un proceso de evaluación más ágil y mejor adaptado a los biocontroles permitiría al talento europeo impulsar la innovación agrícola. «El talento que tenemos en Europa es de muy alta calidad», manifiesta Ortega-Valle.

«El proceso en Europa no favorece una innovación rápida», añade. «Eso desalienta la creación de productos, puesto que los innovadores tienen que esperar demasiado tiempo para recuperar ingresos».

Pongamos como ejemplo el producto Calantha de GreenLight. Se aprobó en Estados Unidos en 2023 y ya ha captado una significativa cuota del mercado estadounidense de productos que protegen frente al escarabajo de la patata de Colorado. La empresa empezó a operar en Europa hace tres años y recientemente recibió en Bélgica la autorización de uso de emergencia para Calantha.

«No estamos pidiendo desregulación», afirma Ortega-Valle. «Solo pedimos un proceso de evaluación más ágil y mejor adaptado a los biocontroles».