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Nadia Calviño en el Foro BIST 2026 – Barcelona Institute of Science and Technology


BIST Forum

Buenos días.

Es un gran placer estar hoy aquí, en Barcelona, y participar en este foro tan importante organizado por el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST) en un momento trascendental para Europa y el mundo.

Como el ministro acaba de mencionar, todos sabemos lo que está pasando en el mundo. Permítanme primero agradecer personalmente a Andreu Mas-Colell por conformar este panel tan enriquecedor y, por supuesto, a los organizadores del BIST, por dedicar tanta energía y voluntad a movilizar fondos para la ciencia y la tecnología en beneficio de nuestras economías y nuestros ciudadanos. También quiero dar las gracias de todo corazón al ministro Hereu por sus amables palabras. Y unas palabras de agradecimiento también para todos ustedes por el trabajo que están haciendo para construir un mundo mejor, que es, al fin y al cabo, de lo que se trata: transformar la investigación en innovación para luego cambiar el mundo, y creo que es eso precisamente lo que les inspira y motiva todos los días.

Me alegra muchísimo estar aquí, porque el Barcelona Institute of Science and Technology es un modelo de excelencia multidisciplinar y una de las «locomotoras» de la próxima ola de transformación tecnológica, al investigar e intervenir en ámbitos de enorme relevancia, como la biotecnología, la fotónica y los descubrimientos habilitados por la IA. Me ha parecido muy interesante la reflexión sobre la inteligencia colectiva como la senda por la que deberíamos apostar. Más que inteligencia artificial, lo que realmente necesitamos es sabiduría. Y me alegra especialmente estar aquí porque esta es la prueba de concepto del mensaje principal que quiero compartir hoy con ustedes.

Son muchos los informes y expertos que expresan su diagnóstico sobre los retos a los que nos enfrentamos y las acciones que debemos emprender. Pero el mensaje que me gustaría transmitirles hoy es que Europa es una superpotencia y que, aunando fuerzas —sector público y privado, instituciones y empresas— superaremos todos los desafíos presentes y futuros y mantendremos a Europa en la senda de la prosperidad, la seguridad y el bienestar compartidos. Esta convicción y esta determinación se basan en mi propia experiencia.

Cuando fui ministra y vicepresidenta del Gobierno de España, visité muchas empresas, universidades, centros de investigación y empresas emergentes (startups), grandes y pequeñas, incluidas algunas de las empresas insignia que hoy están aquí representadas. Y ahora, como presidenta del Banco Europeo de Inversiones, mantengo conversaciones con Gobiernos, bancos privados, fondos de inversión, startups y grandes compañías en los 27 Estados miembros.

Esta experiencia de primera mano confirma claramente que la Unión Europea es una potencia tecnológica, comercial e industrial. Y como mostraba el vídeo que acabamos de ver, lo es mucho más de lo que la gente piensa y de lo que suelen decir los medios de comunicación. Europa tiene centros de excelencia en computación cuántica y de alto rendimiento —uno de ellos está, de hecho, a la vuelta de la esquina—, y cuenta con líderes en robótica industrial, fabricantes avanzados, referentes mundiales y potencias tecnológicas en los ámbitos aeroespacial, alimentario, biotecnológico, de tecnología sanitaria, dispositivos médicos y productos farmacéuticos avanzados. Y existe un ecosistema creciente de startups y también de fondos de capital riesgo. Barcelona es un magnífico ejemplo de este ecosistema en ebullición.

Todo lo que está sucediendo ahora en Europa puede permitirnos dar un salto cualitativo, apoyándonos en tres motores clave.

En primer lugar, debemos aprovechar las fortalezas de Europa. La rapidez y la escala ofrecen a Europa una ventaja competitiva en los sectores de rápida evolución. En el Grupo Banco Europeo de Inversiones estamos invirtiendo un volumen récord en innovación tecnológica —incluida la industria de seguridad y defensa—, y estamos desarrollando nuevos instrumentos para catalizar la inversión privada. Ayer comentamos algunos de esos instrumentos, y quizá hoy hablemos de ello también en el panel. El año pasado lanzamos el programa insignia TechEU, nuestro mayor programa de financiación tecnológica con el que prevemos movilizar 250 000 millones de euros de inversiones de aquí a 2027, una fecha que parecía lejana cuando lo presentamos y que ya está a la vuelta de la esquina. Y vamos por buen camino para movilizar esa inversión. Permítanme subrayar que, solo en España, financiamos el año pasado una cifra récord de 2 800 millones de euros en innovación que han movilizado cerca de 9 000 millones de euros, complementando los programas y las inversiones de gran relevancia impulsados por el Gobierno.

Una vez más, el Fondo Europeo de Inversiones, nuestra filial especializada en garantías de capital y titulizaciones, ha desempeñado un papel muy relevante a la hora de convertir las ideas, la investigación y la ciencia en soluciones de tecnología y proyectos concretos, gracias, por ejemplo, al acuerdo con el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), un programa pionero en Europa. Fruto de esta cooperación, ya hemos firmado una primera operación con el fondo Montana en el importante ámbito de la salud infantil. Se trata del único fondo pediátrico que existe en Europa y, además, tiene su sede aquí en Barcelona.

Otro ejemplo magnífico de cómo la innovación y la transferencia tecnológica pueden crear nuevas industrias en Europa es la inversión del BEI en Heura Foods, con la que respaldamos las actividades de investigación e innovación para desarrollar proteínas de origen vegetal de nueva generación y tecnologías alimentarias más sostenibles. De hecho, hoy tendré la oportunidad de visitarles y conocer su laboratorio. Quizá pueda probar una de sus hamburguesas. Tengo mucha curiosidad por ver lo que están haciendo en Heura y me siento muy orgullosa de financiar esta empresa.

El BEI también financia la construcción del CaixaResearch Institute, el centro de investigación de la Fundación ”la Caixa” que se está desarrollando justo enfrente. Será el primer centro dedicado a la investigación en inmunología interdisciplinar y aplicada en España, y se espera que se convierta en referente europeo en este ámbito. Permítanme pasar al español por un momento.

Desde el Banco Europeo de Inversiones, estamos muy orgullosos de ver que nuestra apuesta por la tecnología puntera tiene frutos muy visibles en el ecosistema empresarial. Hace solo unos días estuve en Bruselas, en un importante evento de la asociación Digital Europe, en el que se premió a varias empresas europeas. Y sentí mucho orgullo de comprobar que, de algún modo u otro, todas ellas contaban con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones. Y es un dinamismo y un apoyo que se manifiesta muy claramente aquí, en Barcelona.

A través de distintos instrumentos financieros, hemos apoyado spin-offs, ideas, ideas generadas en los centros del BIST, precisamente, y distintas universidades, apoyándolas en su fase de crecimiento. Entre esos proyectos está nuestra inversión de 20 millones de euros en Inbrain. Está aquí su CEO, su cofundadora, para avanzar en el desarrollo de un nuevo implante cerebral de grafeno para el tratamiento de trastornos neurológicos.

A través del European Innovation Council, que gestionamos también en el BEI, estamos apoyando inversiones en otras dos empresas de computación cuántica, basadas en Cataluña, en Castelldefels, LuxQuanta y Quside, cuyo origen también está en el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona, que también es parte del BIST, y que tuve ocasión también de visitar como ministra.

Y prueba del dinamismo del ecosistema emprendedor de Cataluña, que está hoy aquí muy bien representado, es que un 40 % de nuestras operaciones de venture debt en España tiene como destino empresas basadas aquí en Cataluña, muchas de ellas incubadas en los laboratorios y centros de investigación representados aquí.

Una colaboración que sigue avanzando con fuerza.

De hecho, quiero anunciar hoy que vamos a invertir en una tecnología que ilustra muy bien el papel clave que juega el BEI para que las ideas puedan crecer y desarrollarse en Europa. Se trata de una tecnología impulsada por científicos de la Universidad Politécnica de Cataluña para reutilizar fibras recicladas, que, gracias a la inversión que vamos a realizar, se traducirán en la producción de materiales de construcción sostenible, con aplicaciones en ámbitos claves como la vivienda.

Compartiremos el detalle de esta operación y de las empresas en mayo, pero quería enfatizar y mencionar esta operación concreta porque la vivienda es uno de los retos más importantes de España y de toda Europa. Y también ahí, como muy bien decía el ministro, la innovación, la investigación puede jugar un papel fundamental.

La financiación del BEI no solo se traduce en el desarrollo de ideas en tecnología, sino en proyectos tangibles que mejoran la vida de los ciudadanos.

Así que, a través de nuestras inversiones y alianzas, convertimos la ciencia ficción en hechos científicos y cambiamos el mundo en beneficio de nuestras empresas, de nuestras economías y de nuestros ciudadanos.

Esto me lleva al segundo motor que me gustaría mencionar, que es la importancia de la movilización de capital privado. En el turbulento contexto geopolítico actual —muchos lo dicen y yo realmente lo creo—, este es el momento de Europa, porque, en este entorno de gran volatilidad e incertidumbre, somos un faro de confianza y estabilidad para los inversores. Lo veo cada semana, cuando hablamos con los inversores y los mercados de capitales. Las oportunidades son enormes si logramos activar a los inversores institucionales privados —como los fondos de pensiones y las compañías de seguros— y canalizar el ahorro hacia inversiones productivas aquí, en Europa.

El Grupo BEI aprovecha cada euro del presupuesto europeo para movilizar 15 euros de inversión total, procedente en su mayor parte del sector privado. Además, contamos con una larga experiencia en la introducción de instrumentos financieros innovadores que ponen el capital al servicio de la economía.

El Grupo BEI es el mayor catalizador de financiación de riesgo de Europa, con una cuota del 30 % en 2025 en el mercado de venture debt y del 25 % en el mercado de capital riesgo, también el año pasado. Estamos firmando operaciones en estos dos ámbitos todas las semanas. El BEI también innova de forma continua. Este año estamos preparando la ampliación de nuestro programa de venture debt y el despliegue de un conjunto de herramientas de salida, lo que incluye venture debt, instrumentos convertibles, financiación de adquisiciones y apoyo específico para la salida a bolsa, con el fin de mejorar y aumentar las oportunidades de salida para los inversores de capital riesgo en empresas emergentes (startups) y en expansión (scaleups) europeas.

Sé que este asunto es muy importante para todos ustedes, porque después de la fase de startup es preciso abordar la fase de scaleup, es decir, pasar de las ideas a los mercados y al liderazgo mundial.

Y ese es el tercer motor: apostar por lo que funciona. El BEI es uno de los grandes ejemplos de éxito de Europa, como también lo son los últimos instrumentos que hemos lanzado para aprovechar las garantías del presupuesto de la UE y movilizar la inversión privada. Cabe citar como ejemplos el programa InvestEU o la iniciativa European Tech Champions (ETCI), de la que me siento especialmente orgullosa, porque España contribuyó a esta iniciativa europea desde el primer día con 1 000 millones de euros para apoyar fondos de inversión específicos que permitan la expansión de los innovadores europeos.

Y está siendo todo un éxito. En apenas dos años, hemos logrado duplicar el número de megafondos en Europa, es decir, fondos de capital riesgo con al menos 1 000 millones de euros de capital. Esto ha permitido la expansión de más de 35 startups en Europa, entre ellas 11 unicornios (empresas de rápido crecimiento con al menos 1 000 millones de euros de capital).

Este éxito también se refleja en España, donde ya hemos invertido en dos megafondos para impulsar el mercado de scaleups europeas, que tradicionalmente han tenido que recurrir a financiación de otras partes del mundo, en particular al otro lado del Atlántico. Y con la iniciativa European Tech Champions ya hemos invertido en cuatro empresas españolas, tres de las cuales son unicornios. Por cierto, la mayoría de estas empresas tienen su sede aquí, en Barcelona.

Por lo tanto, España es un claro ejemplo de cómo el Grupo BEI —gracias a una amplia gama de instrumentos financieros— respalda toda la cadena de crecimiento de las empresas, desde la idea hasta los mercados mundiales, como decía hace un momento. Y seguiremos trabajando con ese objetivo en mente, asegurándonos de que las tecnologías, las ideas y las empresas que nacen en Europa también puedan crecer y prosperar aquí, en Europa.

Concluiré, para dejar espacio al debate de nuestra mesa redonda, con una reflexión personal y una llamada a la acción que ya he repetido en otras ocasiones. En este punto de inflexión histórico, conforme toma forma un nuevo orden mundial, debemos recordar cuáles son nuestras fortalezas. Se habla mucho sobre los puntos débiles, sobre lo que no funciona, sobre las carencias y los desafíos.

En mi opinión, debemos centrarnos en nuestras fortalezas. También necesitamos aunar fuerzas y mirar el futuro con confianza. Entre esas fortalezas, cabe destacar la ciencia, la investigación y la capacidad de convertir el conocimiento en innovación e industria.

Europa se enfrenta actualmente a muchos retos importantes. Estamos en una lucha por la paz. Por nuestra seguridad, nuestras democracias, nuestro modelo económico y nuestra cohesión social. Es algo muy serio. Hay muchos actores poderosos a nuestro alrededor que desean debilitar nuestra Unión, así como el marco multilateral basado en el derecho internacional, el respeto mutuo y la cooperación leal. Esta es la batalla que debemos librar.

Y nos corresponde a todos y cada uno de nosotros aportar nuestro grano de arena en esta lucha, y contribuir a definir nuestro futuro. Recordando los versos de Leonard Cohen: «Toca las campanas que aún puedan sonar. Hay una grieta en todo, así es como entra la luz». Así que toquemos las campanas. Esta es mi llamada a la acción. Definamos el futuro que queremos.

Cada uno de nosotros ha de jugar su papel en esta fase de cambio intenso. Turbulento. Influyendo con nuestras decisiones, con nuestras palabras, con nuestras acciones en el diseño de ese nuevo orden mundial. También influyendo en el impacto de las nuevas tecnologías.

Y en el Banco Europeo de Inversiones lo tenemos claro.

Estamos en una batalla por la paz y la seguridad, por nuestra democracia y los derechos humanos, por nuestros valores. Y por un orden internacional basado en el derecho, en el respeto mutuo y en las alianzas en las que todos ganamos. Así que, ahí, tocando las campanas que suenan, dando entrada a la luz, es donde nos van a encontrar.

Muchas gracias. Moltes gràcies.