El objetivo primordial del Banco Europeo de Inversiones es reforzar la cohesión social y económica dentro de la UE reduciendo los desequilibrios regionales. Además, el BEI persigue otros objetivos que redundan igualmente en beneficio de las regiones menos favorecidas, como el fomento de la innovación, el desarrollo de las redes transeuropeas (RTE) y la protección del medio ambiente.